Rocío Rivero: «para escuchar se necesita tiempo e intención de hacerlo»

¡Hola lectores y lectoras! ¿Tenéis ilusión de leer una nueva entrevista en el blog? ¡Me parece genial! Hoy tenemos con nosotros a Rocío Rivero López, es psicóloga y educadora social, trabaja en varios centros educativos. Autora de varios libros, entre ellos, “El sentido de la vida es una vida con sentido” y “Crecer jugando paso a paso”. Hoy nos va a hablar de educación y de resiliencia. ¿Os animáis a seguir leyendo?

¡Hola Rocío! Muchas gracias por aceptar la entrevista, es un orgullo tenerte hoy con nosotros. Vamos con la primera pregunta:

1ª Pregunta Juan Miguel

¿Cómo ves el papel de la escuela y de la familia en la educación de hoy en día?

Respuesta de Rocío Rivero

La educación no empieza y termina en el colegio. La educación es un proceso muy largo que comienza en la familia y a la que posteriormente se añade la escuela y se necesita de ambas partes para conseguir un pleno desarrollo educativo y personal del niño/a.

Por ello, la escuela debe aceptar la importancia de la participación y la colaboración de los padres en la educación de los niños/as y la necesidad de una relación cordial entre docente y padres para que los/ las maestros/as puedan realizar su función de manera efectiva y completa. El centro debe tener la habilidad de reunir a los padres mediante proyectos originales, atrayentes donde los padres se sientan parte de la educación escolar de sus hijos.

2ª Pregunta Juan Miguel

Sabemos que llevamos un ritmo vertiginoso en esta sociedad, ¿de verdad escuchamos activamente hoy en día a nuestros hij@s?

Respuesta de Rocío Rivero

Para escuchar, como para casi todo en la vida, se necesita tiempo e intención de hacerlo. Fomentar la escucha activa desde edades tempranas es muy importante porque, de esta manera, ayudaremos a nuestros hijos, alumnos, etc. a que sean más respetuosos con los demás, fortaleceremos su seguridad y conseguiremos que desarrollen la empatía.

La educación no empieza y termina en el colegio: Rocío Rivero

3ª Pregunta Juan Miguel

¿Cómo podemos desarrollar la escucha activa en las etapas de Educación Infantil y de Primaria? ¿Y en la familia?

Respuesta de Rocío Rivero

La escucha activa significa prestar atención y concentrarse en el mensaje de la persona que está hablando, y ofrecerle una respuesta. Esto aplicado al campo educativo favorece la asimilación de contenidos y mejora el proceso de aprendizaje.

El juego es una gran herramienta para enseñar la habilidad comunicativa de la escucha activa, puedes incluir en tu programación didáctica los juegos educativos que enseñarán a escuchar y fomentarán la cooperación en grupo de los niños. Además, en el aula también tienes la posibilidad de poner en funcionamiento una serie de pautas que debes transmitir a tus alumnos y que te ayudarán en tu objetivo de enseñarles a escuchar.

Podemos pedirles que tomen notas porque después serán ellos quienes tengan que exponer el tema o tengan que hacer alguna actividad con esa información. Por ejemplo, un collage o un mapa de información con el que le explicarán al resto de compañeros la temática concreta.

Cuando aún no saben escribir, se les puede dar la pauta de que tras escuchar lo que se dice tendrán que dibujar algo relacionado con ello. Pueden dibujar una carita con la emoción que han sentido o que creen que ha sentido su maestro o maestra mientras hablaba. Hay que hacer hincapié en que miren a la persona que está hablando para enterarse bien de lo que está diciendo y cómo se está diciendo.

El juego es una buena herramienta para enseñar escucha activa: Rocío Rivero

4ª Pregunta Juan Miguel

Hoy se habla mucho de poner límites y normas en casa y en la escuela, ¿por qué l@sniñ@s necesitan normas y límites?

Respuesta de Rocío Rivero

Los límites son el secreto de una infancia feliz y una adolescencia saludable, con ellos el niño se siente más seguro y protegido, ya que sabrá cómo hay que reaccionar ante una determinada circunstancia. Son una referencia de comportamiento en ámbitos fuera del familiar, lo que contribuye a fomentar las habilidades sociales.

El niño puede así saber que, si hace o no hace algo establecido en una norma, sus padres reaccionarán de una manera determinada, que puede ser positiva o negativa para él. También a saber renunciar a sus deseos, lo cual le servirá para desenvolverse en la vida en general.

5ª Pregunta Juan Miguel

¿Nos puedes poner ejemplos de límites y normas en casa?

Respuesta de Rocío Rivero

Han de ser normas bien especificadas y precisas, para que el niño las entienda claramente. En lugar de decir “pórtate bien” le diremos “en este lugar no se puede hablar alto». El tipo de normas va en función de la edad que tengan los niños y de lo que ellos puedan realizar. Ejemplo de normas pueden ser: «

A la hora de comer llevo mi plato, mi vaso y mis cubiertos a la mesa y los retiro cuando he acabado», «cuando termino de jugar recojo mis juguetes», etc. Pero ya te digo que va a depender de la edad, por ejemplo, para niños de 0 a 2 años: es una etapa de descubrimiento, de exploración y curiosidad.

El desafío por moverse y hacer cosas por ellos mismos es enorme. En esta etapa los niños desconocen el peligro, por lo tanto, nuestra labor de disciplina hacia ellos ha de estar centrada en la prevención para evitar accidentes, tanto en casa como en el parque.

Te dejo una tabla que puede ayudarte.

Los límites son el secreto de una infancia feliz y una adolescencia saludable: Rocío Rivero

6ª Pregunta Juan Miguel

En la revista Magisterio leí una entrevista que te hicieron en la que afirmas que se puede enseñar a memorizar de una forma más creativa, ¿cómo se puede desarrollar la memoria desde la etapa de infantil?

Respuesta de Rocío Rivero

La capacidad de memorizar tiene mucho que ver con el desarrollo de la observación y la atención, por lo que los sentidos de la vista y el oído cobran especial importancia entre los 3 y los 6 años, ya que son las dos vías de entrada más importantes para estimular la memoria de los niños.

La mayoría de ejercicios de estimulación que se proponen para el aprendizaje memorístico en esta etapa buscan que el niño tome conciencia de lo que ve y oye, para que así pueda recuperar después esa información cuando desee.

Las técnicas para mejorar la memoria de nuestro hijo son tan variadas como sencillas. Y una de estas es la propia rutina diaria, que además de ayudar a su aprendizaje memorístico, le supondrá una ventaja para desarrollar virtudes como el orden y la disciplina.

Cuando asociamos un aprendizaje nuevo con otros anteriores, la retención es mucho mejor. Por ejemplo, recitando las tablas de multiplicar con una melodía.

  • Es más eficaz distribuir una actividad en varias sesiones.
  • Mejor será la retención, cuanto más tiempo esté expuesto el niño al material que se desea memorizar y mucho más si está interactuando con él.
  • La forma habitual de poner a prueba la memoria es a través de dos tipos de tareas: la de recuerdo y la de reconocimiento. El niño puede recordar una canción que ha aprendido y reconocer la figura de un cuadrado entre otras formas geométricas.
  • La repetición activa permite el mantenimiento de la información y favorece la integración del material nuevo con los ya almacenados anteriormente. Para ello, podemos crear una historia que incluya material aprendido hace un tiempo y material nuevo.
  • Es necesario organizar el material que se va a memorizar.
  • Es importante establecer un sentido temporal cuando hablemos con el niño con nuestras frases.

7ª Pregunta Juan Miguel

¿Qué es la resiliencia? ¿Qué características tiene un niño o una persona resiliente?

Respuesta de Rocío Rivero

La resiliencia se define como la capacidad de doblarse, sin llegar a romperse, ante la presión y la adversidad, saliendo reforzados de ellas. Por lo tanto, es la habilidad que tenemos las personas para afrontar y salir fortalecidos de las situaciones adversas.

En el entorno educativo, la resiliencia no solo mejora el aprendizaje sino que, además, evita patologías y problemas psicológicos como la ansiedad, la baja autoestima o la falta de habilidades sociales. De ahí la importancia de desarrollarla entre los estudiantes mediante actividades concretas, tanto en el ámbito educativo como en el familiar.

 Características de los resilientes

De los diversos estudios realizados en personas con aspectos resilientes se han destacado tres características principales:

  • Aceptan la realidad tal y como es, creen firmemente que la vida tiene sentido y tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.
  • Son responsables, conscientes de las obligaciones y practican la empatía poniéndose en el lugar del otro, siendo más tolerantes y comprendiendo los sentimientos de los demás.
  • Saben nombrar sus sentimientos, son resolutivos tomando decisiones, menos ansiosos y tienen menos miedos.

8ª Pregunta Juan Miguel

Y, por último, Rocío, ¿Qué actividades concretas se pueden realizar en la etapa de infantil para desarrollar la resiliencia? ¿Cómo pueden colaborar las familias para reforzar la resiliencia en casa?

Respuesta de Rocío Rivero

Existe una relación directa entre el aprendizaje y la resiliencia, llegando a producirse problemas de fracaso escolar o absentismo por la falta de esta capacidad. Así, los estudiantes poco o nada resilientes no creen en sus posibilidades, tienen baja autoestima. Además, cuentan con más miedos que el resto de sus compañeros y, generalmente, son más ansiosos.

Todo esto, indudablemente, afecta a su aprendizaje. Además, el desarrollo de la resiliencia requiere un trabajo cognitivo que tiene un efecto positivo en el ámbito educativo. En los centros educativos se puede y se debe trabajar la resiliencia, por ejemplo, a través del deporte. Los juegos permiten un desarrollo integral del estudiante a nivel cognitivo, social, motor y afectivo.

Si conseguimos desarrollar distintos valores personales y sociales a través del deporte, estaremos mejorando la resiliencia del alumnado que lo practica. Este trabajo debe ser transversal. Otros aspectos que se pueden trabajar en el aula para fomentar la resiliencia en los estudiantes son la empatía, la resolución de problemas o la utilización de pensamientos positivos.

Y todo esto se puede trabajar de modo transversal teniendo en cuenta que las actividades a realizar dependen de las edades de los alumnos con los que estamos trabajando. Por ejemplo, para poner en práctica la empatía con el alumnado de 3 a 6 años podemos darles fichas con caras en blanco y que ellos dibujen una cara alegre, una cara triste, una cara asustada…

Y a continuación pensamos con ellos situaciones en las que las personas pueden vivir cada una de estas emociones.A partir de los 6 años es muy importante trabajar la comunicación y a partir de los 12 años en adelante es imprescindible hacerlo.

Orientado a estos niveles educativos, propongo un ejercicio sencillo: fomentar diálogos y debates en clases e invitar a que participen todos aprendiendo a escuchar, a respetar el turno de palabra, a expresar libremente lo que piensan, a entender las opiniones de los demás, a razonar, a cambiar de opinión, deducir o intuir.

Todo esto es extrapolable a la casa, lo que venimos haciendo es enseñarle esto mismo, con ejemplos concretos a  los padres en escuelas de padres, por ejemplo, les enseñamos a mejorar la comunicación con sus hijos, a gestionar las emociones, etc.

Os dejo el contacto de Rocío y su blog. ¡Espero que lo visitéis!

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