¿Por qué educamos a los niños desde la competitividad?

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¡Hola, grupo! En el post de hoy vamos a hablar de un tema importante: la competitividad infantil. Antes de desarrollar la entrada que hoy estoy escribiendo, deseo hacer una reflexión personal sobre situaciones y actitudes que hoy en día nos podemos encontrar en un colegio. Actitudes que debemos evitar para un desarrollo sano de la autoestima y del autoconcepto del niñ@, en definitiva, de su personalidad:

  1. Exigir unas notas mínimas en primaria. Como por ejemplo, no quiero que me traigas menos de un 9 ó un 10 o quiero que seas el primero o la primera de la clase.
  2. La comparación con vecinos, primos, hermanos, ….
  3. Reclamar las notas en los trabajos o en los exámenes en primaria y en infantil las calificaciones: subir de un regular a un adecuado, de un adecuado a bueno o de bueno a excelente en Andalucía, o bien, subir el nivel de no conseguido a en proceso o de esta nota a conseguido.
  4. Enseñar más deprisa en infantil la lectoescritura u operaciones básicas sencillas (sumar o restar).

¿Qué es la competitividad? 

Según la RAE, competir es la rivalidad para la consecución de un fin, es decir, se trata de conseguir el beneficio propio a costa de los demás. Esto sucede con alta frecuencia entre las personas porque es un rasgo innato del ser humano. Estudios demuestran que los hombres son más competitivos que las mujeres ya que éstas generalmente son mucho más cooperativas.

¿Cuál es el origen de la competitividad?

Para Alberto Cascante se basa tanto en la comparación (es la aptitud que tenemos para hacer algo idóneo) y la competencia, o sea, el ser competente es un objetivo escolar; el entorno como fuente de motivación teniendo en cuenta el empuje verbal basado en la autoridad, la retribución de premios y castigos, el disfrute de lo bien hecho y los valores; la necesidad de poder y control de los demás frente a la cooperación.

¿Qué diferencia hay entre un niño competitivo y un niño competente?

A un niño competitivo le importa él mismo por encima de los demás, busca destacar por encima de todo «pisando a los demás niños si hace falta», es egoísta buscando siempre su conveniencia y mira a sí mismo viviendo por encima de los demás, es decir, sobrevive. Un niño competente le importa él mismo y los demás, sabe vivir con los demás porque sabe convivir, es solidario y trabaja en equipo.

¿En qué contextos podemos observar la competitividad?

El ser humano es competitivo por naturaleza, por sus necesidades de estima, poder y control según la psicología. La competitividad se observa en los siguientes contextos:

  • En el contexto familiar: en la mayoría de las familias se observa, desde el nacimiento, que las comparaciones entre niños y niñas son insalvables además entre los padres, hermanos, … Las comparaciones se centralizan en adjetivos como listo-torpe, bueno-malo, capaz-incapaz, etc., dando lugar a la agresividad.
  • En el contexto escolar: los tutores cuando evalúan los trabajos, los exámenes comparan, sobre todo, en primaria, secundaria, bachillerato, … Por tanto, en este contexto aumenta la competitividad porque se incentiva a los mejores. La obligación del docente controlar la situación para que el alumnado sea más competente que competitivo.
  • En la sociedad: el modelo económico en el que vivimos es competitivo. Hay negocios que les importa quién es el mejor o quién tiene más talento.

¿Qué beneficios tiene el trabajo en equipo para el futuro de los niños?

Fomentar el desarrollo de la individualidad y de la identidad en los niños, es necesario porque a medida que los niños van creciendo, puedan sentirse completos consigo mismo y fomentar el trabajo en equipo desde pequeños trae una gran cantidad de ventajas en su crecimiento.

El primer ejemplo de trabajo en equipo es la familia: cada miembro cumple un rol porque ayuda a que el sistema funcione de manera adecuada y así se alcanzan los objetivos grupales y se logra la convivencia. De esta manera, si los miembros llevan a cabo sus funciones como deben, la dinámica de relación es sana y los niños aprenden a identificar jerarquías, roles, deberes, etc.

Los beneficios del trabajo en equipo en los niños son los siguientes:

  • Se desarrollan/aprenden habilidades sociales necesarias para la adultez: asertividad, empatía, planificación, establecimiento de metas, resolución de problemas.
  • Además, se logran más y mejores objetivos.
  • Se fortalece la tolerancia a la frustración.

¿Cómo podemos evitar el exceso de competitividad desde la escuela?

  • No debemos comparar porque da lugar a efectos negativos entre el alumnado: rechazo, agresividad y celos y alimenta sentimientos egoístas) ni competir porque daña la imagen y el autoconcepto de los niños menos capaces, centrar el esfuerzo en el resultado final y no en el proceso ni en el aprender.
  • No debemos analizar las notas como lo más importante para aprender: las calificaciones nos avisan del punto de partida que está el niño y lo que le falta para seguir aprendiendo. Con ellas no debemos humillar, desacreditar ni comparar porque el objetivo de la escuela es seguir aprendiendo y disfrutar durante el proceso o el camino, no ser el mejor porque en todo no podemos ser el mejor porque habrá niños que destacen en otras facetas.
  • Debemos enseñar a ganar y a perder: en el deporte escolar se puede ganar, pero también se hacen amistades, se disfruta, nos superamos y reconocemos al otro, …. Analizar la victoria desde el respeto al rival y la humildad y la derrota evitando el menosprecio, la agresividad y la búsqueda de excusas. En definitiva, los niños y las niñas deben aprender que en la vida podemos tanto ganar como perder.
  • Educar en el respeto: el respeto sirve para reconocer los derechos, la dignidad de una persona o cosa y no se ofende. La competitividad exagerada falta al respeto.
  • El amor y el cariño a los hijos no depende del éxito: a los hijos se les quiere por lo que son. Si sometemos el cariño al éxito, buscarán el reconocimiento compitiendo y se extinguirá tanto el cariño como el amor, como si pudiera comprarse con resultados.

Mi experiencia personal…

Desde mi experiencia personal, la competitividad se inculca en las familias y puede aumentar o compensar desde la escuela. Un alumno constante puede seguir aprendiendo y con ganas siempre de superarse a sí mismo. Ese alumno se alegrará de los éxitos, apoyará y ayudará en los fracasos de los demás.

Y como docente debemos llevar a la práctica lo que nos han enseñado desde pequeños para ser modelo porque al final los docentes somos ejemplos y modelos a imitar.

Como lectura complementaria os dejo el siguiente artículo

2 Comments

  1. Desde la familia se debe fomentar en edades muy tempranas el trabajo en equipo y solidario buscando el logro de objetivos sin buscar elementos de competitividad. No es bueno la comparativa entre alumnos, en la familia; ya que cada uno tiene sus capacidades y habilidades que podrá ir desarrollando y mejorando a lo largo de toda su vida. Todo se consigue con trabajo, esfuerzo y dedicación; si a ello le sumamos la competencia y no la competitividad los resultados a medio-largo plazo serán muy satisfactorios en el desarrollo social, personal y emocional del alumnado.

    • Muy buena reflexión Javier! Espero y deseo que nos ayude a todos. Es bueno reflexionar hacia dónde vamos y hacia dónde caminamos con la competitividad o por el contrario, debemos buscar ser más competente en esta vida.Un saludo.

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