10 motivos importantes para elegir contar cuentos en familia

10 motivos para contar cuentos en familia

¿Quién no recuerda cuando nuestros padres o abuelos nos contaban un cuento en la cama antes de ir a dormir y nosotros escuchábamos sorprendidos ese mundo mágico y extraordinario, que ellos con su forma de contarlo, nos deleitaban? Contar cuentos en familia todas las noches a pesar de tener una vida saturada de tareas, es más que una simple actividad para acariciar a los niños, arroparles y darles las buenas noches.

Además, puede beneficiarles de manera importante en su desarrollo tanto a ellos como a nosotros, por ejemplo: ¿conocías que al contarle un cuento les abres la puerta a un mundo mágico, maravilloso y fantástico que nunca podrán conocer?, ¿ te das cuenta de que consigues relajarte y relajarlo creando unos lazos afectivos más fuertes entre ambos? Éstas tan sólo son algunas de las ventajas que tiene contar cuentos en familia.

¡Aquí van otras diez razones más! ¿Te animas a leerlas?

Fomenta la inteligencia emocional

Contar cuentos en familia es un recurso primordial para fomentar la inteligencia emocional de nuestros hijos porque pueden poner en práctica la empatía, identificar y expresar emociones y aprenden a reaccionar ante diferentes situaciones que se presentan en los cuentos. Para Begoña Ibarrola, psicóloga y experta en inteligencia emocional opina que los cuentos son un recurso ideal para educar, pues «sirven de entrenadores emocionales».

Favorece la imaginación

Contar cuentos estimula la imaginación porque aprenden mucho con la fantasía y la magia que éstos encierran. La imaginación ayuda a que el niño sea más creativo con capacidad de soñar y posteriormente, le ayudará a resolver conflictos de manera pacífica para mover el mundo y hará de él un lugar mejor. Además, la imaginación también fomentan la capacidad de iniciativa y toma de decisiones.

Estimula el lenguaje

Contar cuentos estimula el lenguaje porque aprenden nuevas palabras para su vocabulario y diferentes expresiones. Hablamos de expresiones como “erase una vez “o “colorín, colorado, este cuento se ha acabado”. Además, se aprenden los nombres de sus personajes preferidos y de los lugares donde ellos se encuentran. También, contar cuentos en familia favorece la comunicación, el diálogo y las conversaciones. ¡Muy enriquecedor!

Ayuda a crear vínculos afectivos

Contar cuentos nos ayuda a relacionarnos con nuestros hijos porque podemos ganarnos su confianza para que nos cuenten las cosas que les suceden cada día. De esta manera, podemos y orientarlos y apoyarlos en las situaciones difíciles que estén viviendo. El hábito de contar cuentos en familia a los niños antes de dormir es un momento especial y mágico para compartir con ellos de forma divertida porque se crea un vínculo afectivo que nunca se olvidará.

Favorece el desarrollo intelectual

Contar cuentos favorece el desarrollo intelectual porque sin quererlo aprenden sobre historias, la vida humana, y animal, palabras en distintos idiomas, etc. Están adquiriendo nuevos conocimientos de manera especial y compartiendo un bonito vínculo en familia que les dejará huella. Además, si leemos historias a nuestros hijos de manera continua les estaremos ayudando a desarrollar su habilidad lectora en un futuro y el interés por los libros.

Ayuda a la escucha activa

Contar cuentos les ayuda a los niños a saber escuchar activamente porque eleva sus niveles de concentración y ponen atención en cada una de las partes del cuento (introducción, nudo y desenlace), las escenas en las que se narra la historia y los personajes que aparecen, elementos básicos para el aprendizaje. Al contar cuentos en familia también estamos favoreciendo el concepto de saber esperar y ser pacientes.

Amplia la capacidad de percepción y comprensión

Contar cuentos amplia la capacidad de percepción y comprensión de los niños. La percepción se incrementa por el uso de la imaginación mientras se le está narrando el cuento, se observan las ilustraciones y conocemos a los diferentes personajes que en él aparecen. La comprensión para entender lo que en sí es el contenido del cuento.

Fomenta la pasión por la lectura

Contar cuentos en familia fomenta la pasión por la lectura ya que el interés que les despiertan las historias mágicas llenas de personajes animados creadas en esas páginas, aumentan sus ganas de conocer más cuentos, por eso es fácil que acaben amando la lectura.

Activa la memoria

Contar cuentos activa la memoria a corto plazo y a largo plazo (se aprenden expresiones del cuento, los nombres de los personajes, etc.) desde temprana edad porque recuerda el cuento y es capaz de contarlo una y otra vez y le ayudará en cursos posteriores para adquirir conocimientos más complejos.

Se aprenden valores útiles para la vida

Hay muchísimos cuentos que transmiten valores útiles para la vida, el día a día y el futuro de los niños. Por ejemplo, hay un montón de historias que tratan la diversidad, el acoso escolar, la tolerancia, la solidaridad, la expresión de las emociones… Por eso, contar cuentos en familia tiene que ser una actividad importante y que se lleve a cabo todos los días con los peques de la casa.

Para terminar, hemos puesto de manifiesto como contar cuentos en familia es un excelente recurso educativo, que los adultos debemos aprovechar, con los que podemos trabajar diversos aspectos muy importantes del desarrollo de los niños (cognitivo, lingüístico, motor, social, afectivo y emocional) además de tener un valor educativo en sí mismo.

“Contar cuentos y escucharlos nos hace crecer como personas libres y favorece el pensamiento crítico» 

El libro que yo tengo como referencia y os aconsejo es:

Bryant, S.C. “El arte de contar cuentos”. Biblaria. 1995. Barcelona.

6 Comments

  1. Los cuentos son una herramienta ideal para niños y adultos, ambos disfrutan tanto de contarlo como de escucharlo (no siempre tiene que ser el adulto quien lo cuenta :D)

    • Muchas gracias por tu comentario Marta! Estoy de acuerdo contigo, hay que dejar a la infancia y a la adolescencia contar cuentos a los adultos. En mi opinión, el cuento favorece tanto al narrador (sea niño o adulto) como al auditorio que lo escucha (sea quien sea).

      Lo importante es que siempre se cuente para que siga estando vivo y así pasar de generación en generación como siempre ha ocurrido desde antaño.

  2. Muy buena reflexión y como bien dices anteriormente, hay que fomentar la lectura por placer donde los niños nunca vean la lectura como una obligación. El libro de referencia y aconsejado es buen libro y se aprende mucho. También es muy interesante para una lectura adulta “El psicoanálisis de los cuentos de hadas” de Bruno Bettelheim.

    • Te agradezco mucho tu aportación, Alba. Creo que los niños y los adolescentes tienen que conocer todos los tipos de cuentos que existen y luego elegir según sus intereses y necesidades que tengan en esos momentos. Según mi punto de vista, la clave para que sean lectores es la animación a la lectura y así poder llegar a ellos y ellos mismos irán a coger ese libro o esos libros que le han encantado. Estoy de acuerdo contigo, el libro de Bruno Bettelheim es otro gran libro de referencia. ¡Gracias por añadirlo!

  3. Suscribo y me sumo a tus palabras, maestro. Me encantan los cuentos. Me reconozco una enamorada de los álbumes ilustrados y de los momentos de magia compartidos con mis hijos cuando el libro cobra vida, las imágenes nos deleitan, la voz y los gestos juegan, la historia toma cuerpo, nos adentramos en la historia y la emoción nos interroga, nos despierta, nos cautiva, nos serena…
    De igual modo, admiro las posibilidades terapéuticas que ofrecen los cuentos como herramienta de externalización de conflictos, como metáforas que nos guían en la comprensión de emociones difíciles y/o en la reparación de experiencias internas complejas.
    Y no sólo me refiero a la lectura de textos, sino también a las vías de comprensión que se abren cuando los niños/as construyen narrativas a partir de su juego espontáneo (expresión de su mundo interno) y observo cuánto de inspiradoras resultan las historias que emergen con vistas a generar procesos de cambio.
    En definitiva, vivan la literatura infanto juvenil y las creaciones estéticas diversas. El arte, la belleza y los momentos de vínculo siempre al alcance de las niñas y de los niños.
    Un saludo afectuoso.

    • Muchas gracias por tu comentario Carmen! Ojalá las tablets ni los móviles sustituyan a los adultos contando cuentos a los niños ni viceversa. Espero que no se dejen de contar cuentos nunca!

Leave Your Reply