¿Por qué la oratoria debería ser importante en los grados de educación infantil y primaria?
¡Queridos lectores y lectoras! Hoy os traigo un tema que a mí, desde que comencé a estudiar magisterio, me apasiona: la oratoria. A diario pedimos a nuestros alumnos y alumnas que se expresen, que hablen con claridad, que pierdan el miedo a equivocarse, que se atrevan a contar lo que piensan…
Introducción
Pero, ¿y nosotros?
¿Quién nos enseñó a hablar en público, a comunicar con el corazón, a mirar a un grupo de 25 niños y niñas o a un Claustro entero y transmitir con seguridad, emoción y autenticidad?
Muchos docentes llegamos al aula con un montón de teorías pedagógicas, psicología evolutiva y metodologías activas bajo el brazo, TIC, …, pero con poca o ninguna formación en oratoria.
Y, sin embargo, nuestra voz es una de las herramientas más poderosas que tenemos para educar.
Hoy, además, los docentes tenemos un nuevo desafío: conectar con nuestro alumnado en un mundo donde las pantallas captan su atención constantemente. En este contexto, la palabra viva, la mirada y la emoción se convierten en herramientas esenciales para recuperar esa conexión humana que ninguna tecnología puede sustituir.
La oratoria no es solo “hablar bien”; es saber conectar, comunicar con presencia y educar con la palabra, con la mirada, con el silencio y con la emoción.
Hablamos todos los días en el aula, pero pocas veces nos enseñaron a hacerlo con conciencia .La oratoria es mucho más que expresión verbal: es conectar, emocionar y transformar desde la palabra. Tal vez ha llegado el momento de darle el lugar que merece en la formación docente.
Post recomendado: El papel de la música en educación infantil
La oratoria como competencia esencial de los docentes
Quizás ha llegado el momento de preguntarnos:
-
¿Por qué en los grados de Educación Infantil y Primaria no se enseña oratoria como una competencia esencial docente?
-
¿Por qué seguimos viendo la comunicación como un “don” y no como una habilidad que se entrena?
Formar docentes que hablen desde la empatía, la claridad y la emoción no debería ser un lujo… sino una necesidad educativa. Porque quien comunica bien, educa mejor.
En este post daremos importancia a la palabra como herramienta educativa, hablaremos de la paradoja de enseñar a hablar sin haber aprendido a comunicar, exploraremos la oratoria como herramienta educativa, veremos que la oratoria se aprende (igual que cualquier otra habilidad), reflexionaremos sobre cómo enseñar a comunicar es educar para la vida, y cerraremos con una propuesta necesaria para repensar la formación docente.
La palabra como herramienta educativa
Hay una paradoja que muchos docentes reconocemos: en los grados de Educación Infantil y Educación Primaria aprendemos sobre desarrollo evolutivo, atención a la diversidad, metodologías activas, evidencias, situaciones de aprendizaje,…, pero pocas veces se habla de oratoria.
Y, sin embargo, hablar es una de las acciones más constantes en nuestra profesión. Nuestra voz acompaña, enseña, calma, motiva e inspira. Con ella damos la bienvenida, explicamos contenidos, resolvemos conflictos, animamos a seguir intentándolo y cerramos el día con una sonrisa. La palabra es nuestra herramienta cotidiana, y aun así, nadie nos enseñó realmente a usarla con conciencia, con intención y con emoción.
La paradoja de enseñar a hablar sin haber aprendido a comunicar
En la escuela enseñamos a los niños y niñas a expresarse, a perder el miedo a hablar en público, a contar lo que piensan. Les pedimos seguridad, claridad, confianza. Pero, ¿quién preparó al docente para hacerlo?
Muchos de nosotros aprendimos a hablar en clase por intuición o por ensayo y error. Sin embargo, la oratoria no es improvisación: es técnica y también arte. Es saber comunicar con propósito, estructurar las ideas, cuidar la voz, el gesto y la mirada.
Es hablar no solo para transmitir información, sino para conectar emocionalmente con quien escucha.
La oratoria como herramienta educativa
La oratoria docente no se trata de “hablar bonito”, sino de educar desde la palabra.
Cuando un maestro domina la oratoria, puede transformar su aula:
- Capta la atención sin necesidad de alzar la voz.
- Transmite confianza y seguridad.
- Da sentido a los silencios.
- Genera emoción y curiosidad.
- Convierte cada explicación en una experiencia memorable.
La oratoria es una herramienta pedagógica poderosa, capaz de mejorar la convivencia, la motivación y la calidad del aprendizaje. Porque un alumno que se siente escuchado aprende mejor; y un docente que comunica con claridad y empatía enseña con mayor profundidad.
La oratoria se aprende (igual que cualquier otra habilidad)
Durante mucho tiempo hemos creído que hablar bien era un “don natural”. Pero la oratoria se entrena: se aprende a modular la voz, a organizar el discurso, a gestionar los nervios, a leer las emociones del público y a usar el cuerpo como parte del mensaje.
Imaginemos que en los grados de Educación Infantil y Primaria se incluyera una asignatura práctica de oratoria: los futuros maestros aprenderían a comunicarse con seguridad, ganaríamos como colectivo y también se beneficiarían nuestro alumnado.
Enseñar a comunicar es educar para la vida
Educar no es solo transmitir conocimientos. Educar también es enseñar a mirar, a escuchar, a contar y a conectar. Y todo eso pasa por la palabra.
Si queremos una escuela donde los niños y niñas aprendan a expresarse con confianza, a debatir con respeto y a argumentar con empatía, necesitamos docentes formados en oratoria porque no se puede enseñar lo que no se ha vivido ni practicado.
Formar en oratoria no significa formar para hacer discursos, sino para comunicar con presencia, con intención y con alma. Significa dar valor a la palabra como vehículo de aprendizaje y de relación humana.
Una propuesta necesaria
Quizás ha llegado el momento de revisar nuestros planes de estudio y preguntarnos:
- ¿Por qué la oratoria sigue siendo una gran ausente en la formación docente?
- ¿Por qué no la entendemos como una competencia profesional esencial, al mismo nivel que la planificación o la evaluación?
La oratoria no debería ser un lujo, ni una habilidad reservada a quienes “nacieron con facilidad de palabra”. Debería ser un pilar más de la educación porque quien comunica bien, educa mejor. Y porque, en definitiva, enseñar también es un acto de oratoria.
La oratoria que transforma el aula
Porque la educación comienza en la palabra, y la palabra cobra sentido cuando se comunica con alma. Cada vez que hablas en el aula, siembras una emoción, una idea, una semilla.
Tal vez el futuro de la educación no esté solo en lo que enseñamos, sino en cómo lo comunicamos. La oratoria no es solo una técnica: es una forma de educar desde la presencia, la empatía y la emoción. ¿Y tú, crees que la oratoria debería enseñarse en los grados de Educación Infantil y Primaria? Me encantará leer tu opinión y conocer tu experiencia.












-2 Comentarios-
Totalmente de acuerdo, además no olvidemos que los docentes que opositan tienen una prueba oral. Sería importante que desde la carrera enseñaran a los futuros dodentes a aprender a hablar en público. Hay docentes que pueden tener una buena programación pero si no saben vendérsela al tribunal es probable que no saquen la plaza.
‘¡Gracias por tu comentario Begoña! Hace falta una asignatura de oratoria en los planes de estudio porque el trabajo de un futuro maestro y maestra es este instrumento. Por eso es necesario que se contemple esta asignatura para los futuros maestros y maestras del mañana.