La ratio de Educación Infantil a debate
Hablar de la ratio en Educación Infantil es hablar mucho más que de una cifra. Es hablar de cuántos niños y niñas puede atender un maestro de educación infantil, del tiempo disponible para cada alumno, de la atención a la diversidad y de las condiciones en las que se desarrolla el aprendizaje durante una etapa fundamental.
El curso 2026-2027 marca un cambio relevante en Andalucía: comienza la reducción progresiva de la ratio en Educación Infantil de 3 años hasta un máximo de 22 alumnos por aula en los centros sostenidos con fondos públicos.
La medida está recogida en la Resolución de 27 de enero de 2026, que establece la ratio por unidad para la admisión del alumnado de tres años.
La primera fase comienza en el primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil y, según la planificación anunciada por la Administración educativa andaluza, la reducción continuará progresivamente durante los próximos cursos.
Pero hay una cuestión que merece una reflexión más profunda:
¿Es suficiente reducir la ratio en Educación Infantil a 22 alumnos por aula?
Porque detrás de esos tres alumnos menos hay mucho más que una cifra.
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¿Qué significa realmente reducir la ratio?
Una menor ratio puede significar más posibilidades de atención individualizada y personalizada para nuestro alumnado.
En Educación Infantil, donde el acompañamiento, la observación y la interacción son elementos esenciales del proceso educativo, cada alumno y cada alumna cuentan.
Una diferencia de varios niños por aula puede tener consecuencias en aspectos tan importantes como:
- La atención individualizada
- La detección temprana de dificultades.
- La atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo;
- La inclusión.
- La comunicación con las familias.
- La organización de las actividades.
- La gestión de los tiempos y los espacios.
- Las posibilidades de los maestros y maestras para responder a los diferentes ritmos de aprendizaje.
- El autocuidado de los maestros.
Por eso, hablar de la ratio en Educación Infantil es también hablar de calidad educativa y de las condiciones en las que trabajan docentes y aprenden los niños y niñas.
La reducción de la ratio también cambia la organización de los centros
Una reducción de alumnos por unidad no termina cuando se publica una cifra. Tiene consecuencias directas sobre la planificación educativa.
Si hay menos alumnado por aula, en determinados centros será necesario crear nuevas unidades para poder escolarizar al alumnado manteniendo la ratio establecida.
Y eso implica mucho más: más aulas, más espacios, más organización y una planificación adecuada de las plantillas docentes.
Para el curso 2026-2027, Andalucía prevé la creación de al menos 152 nuevas aulas de segundo ciclo de Infantil vinculadas a esta reducción de ratio.
La medida afecta, por tanto, a cuestiones fundamentales de la vida de los centros:
Escolarización
La reducción de alumnos por unidad modifica la capacidad de los centros y puede influir en la distribución del alumnado.
Creación de unidades
Allí donde la demanda lo requiera, mantener una ratio inferior puede hacer necesario crear nuevas unidades.
Organización de grupos
Los equipos directivos tendrán que adaptar la organización de los grupos a la nueva realidad.
Cupos y plantillas
Una reducción estructural de la ratio tiene también consecuencias sobre las necesidades de los maestros y maestras y sobre la planificación de las plantillas.
Espacios y recursos
No podemos hablar de reducción de ratio sin hablar de espacios adecuados, materiales y recursos suficientes.
Porque bajar la ratio en Educación Infantil sin garantizar los recursos necesarios podría convertir una buena medida educativa en un simple cambio administrativo.
¿Y qué ocurre en otras comunidades autónomas?
Andalucía no parte de un escenario idéntico al del resto de España.
La ratio en Educación Infantil presenta diferencias importantes entre comunidades autónomas, tanto en las cifras máximas como en los cursos a los que se aplican y en determinados supuestos.
En comparativas correspondientes al curso 2025-2026 aparecen, por ejemplo, referencias de 22 alumnos en Aragón y en determinados supuestos de Castilla-La Mancha; 23 alumnos en el País Vasco; y ratios de 20 alumnos en determinados supuestos de comunidades como La Rioja o Madrid.
La Rioja, por ejemplo, establece para el curso 2026-2027 una relación de 20 alumnos por unidad en el segundo ciclo de Educación Infantil en los centros sostenidos con fondos públicos.
En el País Vasco, la normativa establece una ratio máxima de 23 alumnos en el segundo ciclo de Infantil en los centros públicos.
Estos datos muestran que la ratio en Educación Infantil no es uniforme en España y que existen diferentes modelos y límites según el territorio y las condiciones establecidas en cada comunidad autónoma.
Por eso, comparar ratios puede ser interesante, pero siempre teniendo en cuenta que no todas las comunidades aplican exactamente los mismos criterios ni en las mismas circunstancias.
En Andalucía, la reducción no se plantea como una medida aislada para un único curso. La implantación es progresiva.
El objetivo establecido contempla comenzar con 22 alumnos en Infantil de 3 años durante el curso 2026-2027, avanzar posteriormente en Infantil de 3 y 4 años y alcanzar progresivamente los tres cursos del segundo ciclo de Infantil.
Esto significa que el debate sobre la ratio en Educación Infantil no termina este curso, al contrario, porque comienza ahora porque una vez iniciado el proceso, será necesario comprobar cómo se desarrolla en los centros, qué necesidades aparecen y si la reducción va acompañada de los recursos necesarios.
Y también habrá que plantearse qué ocurre después con Primaria.
Porque la ratio no es solo un número
Cuando hablamos de 22 alumnos por aula, podemos quedarnos con la cifra.
Pero también podemos mirar lo que hay detrás. Detrás de cada aula hay niños y niñas con diferentes ritmos, capacidades, necesidades, intereses y circunstancias, hay alumnado que necesita más tiempo, hay alumnado que necesita más acompañamiento, hay familias que necesitan una comunicación más cercana y hay maestros que necesitan disponer de las condiciones adecuadas para poder desarrollar su trabajo.
Por eso, la ratio en Educación Infantil debería analizarse siempre junto a otros elementos: recursos humanos, espacios, inclusión, formación, materiales y condiciones de trabajo.
Reducir alumnos por aula puede abrir la puerta a una atención más personalizada.
Pero para que esa posibilidad se convierta realmente en una mejora educativa, debe existir una planificación que permita hacerla efectiva.
22 alumnos: ¿un punto de llegada o un punto de partida?
La reducción hasta 22 alumnos supone un cambio relevante. Pero también plantea una pregunta que merece ser debatida.
¿Son suficientes 22 alumnos por aula para garantizar una verdadera atención individualizada en Educación Infantil?
Algunas comunidades autónomas ya trabajan con ratios inferiores en determinados niveles o circunstancias.
Y esto abre otro debate:
- ¿Debe continuar reduciéndose progresivamente la ratio?
- ¿Debería establecerse una ratio más baja en todos los cursos de Infantil?
- ¿Debería extenderse posteriormente a Primaria?
- ¿Y qué recursos deberían acompañar obligatoriamente cualquier reducción de ratio?
Porque la ratio en Educación Infantil no debería ser solamente una cifra que aparece en una normativa.
Es una decisión que afecta directamente a cómo se organiza una escuela, a cómo trabajan los maestros y, sobre todo, a cómo se atiende a los niños y niñas durante una etapa esencial de su desarrollo.
Por eso, quizá el debate no debería terminar en “22 alumnos por aula”. Quizá debería empezar ahí.
22 alumnos: ¿un punto de llegada o un punto de partida?
Ahora os toca opinar.
¿Qué ratio consideráis adecuada para Educación Infantil?
¿Son suficientes 22 alumnos por aula?
¿Debería seguir reduciéndose la ratio y acompañarse esa reducción de más profesorado, espacios y recursos?
Porque hablar de la ratio en Educación Infantil es, en definitiva, hablar del modelo de escuela que queremos construir.
Menos alumnos por aula. Más tiempo para cada niño y cada niña. Atención. Más inclusión. Muchas más posibilidades de aprender.
La ratio en Educación Infantil no es solo una cifra. Es una decisión educativa.









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