¿Qué son los libros «para» y por qué hay que usarlos de manera adecuada?
¡Buenas lectores y lectoras! ¿Cómo habéis pasado la semana? Espero y deseo que bien. Hoy os traigo un tema de actualidad educativa referido a la literatura infantil; los libros «para». Como ya sabéis, me encanta y me fascina contar cuentos como habéis leído en otras entradas del blog.
Los expertos reconocen el bum de los libros «para”, cuyo fin es mejorar la crianza y la vida de los hijos y de sus familias, pero los critican porque se profesionaliza la paternidad y maternidad además se pierde el objetivo de divertir y fomentar la imaginación y la creatividad en los niños.
¿Qué son los libros «para»?
Se conoce como libros para aquellos libros que van más allá de la tradicional moraleja y que recurren a la ficción y a las técnicas narrativas propias de ésta con el único fin de trasladar un aprendizaje concreto.
Un aprendizaje que, por otra parte, demandan cada vez más las familias con una gran cantidad de preguntas buscando respuestas inmediatas: ¿me recomienda un libro para explicar a mi hijo cómo vencer los miedos? ¿Uno para que aprenda a dormir solo? ¿Otro para aceptar la llegada de una hermana pequeña a la familia?
Antiguamente esas respuestas las tenían las abuelas y los abuelos que ayudaban a las familias primerizas en la crianza de los hijos. Hoy en día el modelo de familia ha cambiado por eso se recurren a este tipo de libros cuando no tenemos la información o la respuesta que necesitamos en ese instante en vez de buscar a profesionales cualificados ya sean pediatras, enfermeros, psicólogos, pedagogos o maestros.
¿Qué opinan los expertos de este tipo de libros?
Sonia Hermida, mediadora e investigadora en el ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), afirma que : “obviar la faceta educativa de la literatura infantil sería absurdo porque forma parte de su esencia desde sus orígenes. No podemos olvidar que se trata de libros escritos por adultos para niños y niñas en los que la intención educativa siempre ha estado ahí de una u otra forma”.
Su opinión es compartida por Román Belmonte, docente y autor del blog “Donde viven los monstruos”, referente en el ámbito de la LIJ.
Él considera que la literatura infantil siempre ha sido un arma de las sociedades adultas para educar a las generaciones del mañana: “es una pena que los padres hagamos esto, pero siempre ha sido así con el libro infantil”.
La causa de este bum, según este autor, se encuentra en la profesionalización del ejercicio de la maternidad y la paternidad: “desde que la crianza ha alcanzado la categoría de show mediático y la hipermaternidad es la quintaesencia de la felicidad, la industria del libro infantil también se ha volcado en crear productos que alimenten esa necesidad de ser madres y padres profesionales y entregados que ansían ver cómo sus hijos alcanzan el culmen de la perfección suprema”.
Para Ana Garralón, profesora, traductora y autora del blog “Ana Tarambana” encuentra dos explicaciones a esta fiebre de los “libros para”. Por un lado, la poca formación lectora de muchas familias: “los adultos lectores no usamos los libros de esa manera”. Por otro, la sensación de cierta renuncia de los progenitores a hacerse cargo directamente de la educación de sus hijos: “si se necesita un libro para explicar cómo lavarse los dientes, ¿cuál es entonces el rol de padres y madres?”.
¿Qué inconvenientes tienen los libros «para» tanto para los niños como para las familias?
Teniendo en cuentan los que piensan los críticos, el problema fundamental de estos libros es que: los niños pierden el acceso a la literatura infantil de calidad porque estos libros limitan la experiencia literaria. Además no pueden ni imaginar ni pensar por sí mismos porque todo se le da digerido y masticado, es decir, estamos privando a los niños de unas de las mejores herramientas para desarrollar el pensamiento crítico.
Por lo tanto, si solo leemos libros para estamos coartando su libertad, sus elecciones, sus experiencias y sus vivencias además no pondrán en duda aquella información que reciben y no serán capaces de llegar a sus propias conclusiones. Estamos criando a niños y niñas que creerán todo lo que se comenta en cualquier fake new y que no levantarán su voz ante las injusticias.
Los libros «para» pueden debilitar la autoestima de las familias y eliminar la intuición y el sentido común de éstos porque la educación de nuestros hijos y el estilo de crianza se decide en el seno de la familia y de la pareja y no se basa en la consulta diaria de estos libros.
Estos libros detallan y especifican las bases y los patrones de la crianza, pero no tienen en cuenta el ritmo personalizado de cada niño porque es necesario adaptar los hábitos y rutinas a sus necesidades y posibilidades.
Existe el riesgo de que estos libros suplanten el papel de las familias, lo que puede afectar a la relación con sus hijos. Si caemos en el error de enseñarles que deben buscar la información que necesitan en los libros u otras fuentes digitales, podríamos estar alejándolos de nosotros y no ejercer el papel que ejercen los progenitores.
Conclusión
Los libros que deben leer los niños son todos aquellos que les transmitan valores y conocimiento. Creo que no deberían enseñarles qué deben y qué no deben hacer porque esa tarea es de la familia.
Por eso las familias además de seleccionar los libros que le ofrecemos a los niños, es necesario que pasemos tiempo con ellos. Hay que tener claro que los libros nunca sustituirán el papel de las familias. Podemos dejarles historias y cuentos, pero sabiendo qué leen en cada momento y hacerlos reflexionar sobre ello.
Por último, si queremos hacer uso de los libros «para” debemos hacerlo siempre desde la sensatez, la prudencia y el sentido común. Como sucede con todo en la vida, no son malos libros: lo malo es el uso que les demos los adultos.
Si los utilizamos para tener menos trabajo y salir del paso en la educación de los niños, entonces no les estamos dando el uso adecuado. Por ello, siempre debemos leer estos libros desde el sentido común y teniendo en cuenta que nuestros hijos son únicos e irrepetibles. Así como también lo son sus ritmos de aprendizaje, sus habilidades, destrezas y necesidades.
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-1 Comentario-
¡Hola!Es la primera vez que oigo hablar de libros para y se debe a su fin » para algo».
Veo bien que se usen para alguna incidencia puntual pero no veo lógico que se dejen de leer los libros de toda la vida que fomentan y desarrollan la imaginación,la creatividad,…,sin ellos un niño o niña dejan de serlo.