[Laura Cerdán] Qué es la crianza positiva y qué no lo es
¡Queridos lectores y lectoras! Hoy os traigo una nueva entrada de nuestra sección de psicología educativa, un espacio donde nos detenemos a pensar cómo acompañamos a nuestros hijos e hijas. Esta vez, os invito a mirar con calma y a preguntaros junto a nosotros: ¿qué es la crianza positiva y qué no lo es?
Seguro que ya conocéis a Laura Cerdán, psicóloga y psicopedagoga, que ha compartido con nosotros reflexiones tan necesarias como “El problema de cómo establecer límites” y “Por qué no educar en el castigo y sí en la consecuencia”
Hoy vuelve para ayudarnos a comprender este enfoque y despejar dudas, acompañando a las familias hacia una educación más respetuosa, consciente y enriquecedora. ¡Os dejo con sus palabras!
¿Qué es la crianza positiva?
Los últimos años, el concepto de “crianza positiva” se ha consolidado como el modelo ideal de crianza. Desde mi punto de vista, no debería verse como una moda ni una tendencia pasajera. Más bien, es una revisión de los modelos tradicionales de crianza basada en estudios científicos.
También surge de observar las consecuencias que ciertos estilos educativos han tenido en los adultos de hoy. Muchos de ellos fueron niños criados en generaciones anteriores bajo un estilo mayoritariamente autoritario.
Crianza positiva: un nuevo camino para acompañar a nuestros hijos
El concepto que actualmente se tiene del niño/a, de la educación y de la maternidad y de la paternidad ha evolucionado y ha cambiado, sin duda.
Aunque en crianza no hay verdades absolutas y siempre digo que cada madre y cada padre educa como puede, como sabe y como quiere, hay una cosa que me parece indiscutible y es que los niños merecen amor y respeto.
El hecho de que estén a nuestro cargo no nos da derecho a hacerles daño. Sino que más bien, las familias tenemos, no solo la obligación, sino la maravillosa oportunidad de hacerlo mejor con las nuevas generaciones.
Como defensora de la crianza positiva
Dicho esto, soy una defensora de la crianza positiva o crianza respetuosa. Sin embargo, para aplicarla bien, hay que conocer bien qué es y qué no es la crianza positiva. Y en muchas ocasiones, se confunde este tipo de crianza con el estilo de crianza permisivo, que describo en mi libro “Para quererte mejor”
La crianza positiva como modelo educativo
La crianza positiva es un modelo educativo que tiene como base el respeto, el cariño y el diálogo. Y esto no es incompatible con establecer límites y normas. De hecho, poner límites a los niños, no solo es necesario, sino que es un acto de amor hacia ellos, ya que los límites aportan seguridad y estabilidad, son una guía que ayuda al niño a saber qué está bien y qué está mal.
Uno de los problemas más habituales a la hora de aplicar crianza positiva es el no establecer límites creyendo que eso es demostrar respeto y cariños a nuestros hijos.
La crianza positiva busca principalmente fomentar el desarrollo de los niños, potenciar sus capacidades, trabajar los valores y fomentar su autoestima, ayudándoles a resolver los conflictos de una forma pacífica, crítica y constructiva, para que, como adultos, puedan en el futuro tener herramientas saludables para desarrollar su vida.
Los pilares fundamentales de la crianza positiva, ¿qué es la crianza positiva y qué no lo es?
La crianza positiva se basa en varios pilares:
Establecer límites firmes y claros
Uno de ellos es establecer límites firmes y claros. Estos límites deben existir, pues este estilo de crianza también implica disciplina. Hay que aclarar, sin embargo, que esta disciplina no tiene nada que ver con el estilo educativo autoritario que tradicionalmente utilizaban las generaciones anteriores.
En la crianza positiva, la disciplina busca enseñar habilidades y comportamientos sociales positivos y constructivos. Y esto se puede hacer sin recurrir al castigo y/o a la amenaza. Como decía, los límites y normas deben existir, pero estos deben ser razonables y se deben comunicar con respeto, sin gritos ni golpes.
El respeto al menor
Otro de los pilares de la crianza positiva es el respeto hacia el menor. Este estilo de crianza busca escuchar al niño/a, saber qué necesita, cómo se siente, dialogar desde la empatía, el amor y el respeto. Por tanto, es un estilo educativo totalmente contrario a las amenazas, a los castigos, a los gritos y a la humillación a la que a veces se recurre con frases tipo “eres tonto”.
Fomentar la autoestima positiva y su autonomía
Además, en la crianza respetuosa se fomenta mucho la autoestima positiva del menor y su autonomía para que, en el futuro, los niños sean adultos funcionales, autónomos, seguros de sí mismos y que se sepan querer a sí mismos.
Para ello, este estilo de crianza potencia las capacidades y habilidades en las que destaca cada menor. Acompaña y guía para que aprenda a hacer las cosas por sí mismo. Incluye también el aprendizaje para resolver conflictos con otras personas. El objetivo es que el niño y la niña ganen en autonomía. También que desarrolle responsabilidad y espíritu crítico.
Siempre se busca estimular una autoestima positiva. Y para ello, por ejemplo, se puede elogiar sus éxitos y sus logros. Se evita elogiar sin criterio. Por tanto, no hay que elogiar cualquier cosa que haga el niño/a, sino ayudarle a valorar su esfuerzo más que el resultado conseguido.
El castigo, los gritos y las amenazas quedan fuera de este estilo de crianza.
Fortalecer el vínculo con ellos
Otro de los pilares fundamentales de este estilo de crianza es fortalecer el vínculo con los niños, mejorar la relación afectiva entre padres e hijos, creando un entorno seguro y de confianza. Para ello, es importante dedicar tiempo y atención plena al niño/a. El diálogo y la escucha activa deben ir acompañados de ser un buen referente o modelo para ellos. No podemos exigir a un niño aquello que no haga aquello que nos ve hacer a nosotros mismos. Como ejemplo, no podemos pedirle que deje el móvil si como adultos, le hablamos sin retirar la mirada de nuestro dispositivo móvil.
Amor hacia los niños es incondicional
Y, por último, en la crianza respetuosa, el niño/a debe percibir que nuestro amor hacia ellos es incondicional. Deben saber que les vamos a seguir queriendo, aunque se equivoquen. Reconocer nuestros propios errores y limitaciones también ayudará a mejorar el vínculo afectivo con los hijos.
Crianza positiva: el camino para crecer juntos
Tener hij@s es uno de los viajes más intensos y transformadores que podemos vivir los adultos. Al nacer nuestro peque, como padres y madres tenemos la oportunidad de decidir cómo criar y cómo educar.
La crianza positiva no es una moda, es una manera de entender la maternidad o la paternidad. Es hacer una apuesta por que, aunque a corto plazo a veces no lo parezca, a largo plazo veremos los frutos del amor puesto en la educación de nuestros hijos.
La crianza positiva es acompañar entendiendo que detrás de cada conducta hay una necesidad; es poner límites sin herir, sostener sin sobreproteger, escuchar sin juzgar. Es entender que cuando mi hij@ “se porta mal” en realidad está mostrando que algo le sobra (miedo, cansancio, frustración) o que algo le falta (atención, estructura, calma).
Es enseñar con paciencia y con el ejemplo, porque las palabras educan, pero la forma en que los miramos, los abrazamos y los tratamos, educa mucho más.
Es permitirles sentir, equivocarse y crecer sabiendo que, en nosotros, tienen un lugar seguro donde volver.
Porque al final, lo que más recuerdan los niñ@s no es si lo hicimos bien a la primera, sino cómo los hicimos sentir.
No dejéis de visitar su Instagram (@lcpsicologia): allí encontraréis un mundo de ideas y consejos prácticos que os encantarán.












-0 Comentario-