[COLABORACIÓN Pilar Galiano] La aventura de educar a nuestros hijos
¡Hola, lectores y lectoras! ¿Cómo estoy? ¡Ya estamos a viernes! Ahora toca relajarnos y recargar las pilas para la semana que viene. ¿Os acordáis que ayer avisaba por las redes sociales de que hoy abría una nueva sección? ¡Pues la estreno de la mejor manera posible! ¿Qué os parece el título La aventura de educar a nuestros hijos? Pues precisamente de eso nos va a hablar Pilar Galiano, nuestra primera colaboradora.
Ella es psicóloga, especialista en psicología general sanitaria y neuropiscología. Actualmente dirige y trabaja en su propio gabinete desde hace seis años y es orientadora en un centro concertado desde hace dos años. Estoy segurísimo de que os va a encantar el post que ha escrito. Así que… ¡sin más rodeos os dejo con la entrada de hoy escrita por Pilar!
La aventura de educar a nuestros hijos
Por María del Pilar Galiano.
Tener y educar a un hijo/una hija es sin duda una de las mayores aventuras a las que uno se enfrenta; y como toda buena aventura que se precie nos encontramos con momentos de luces y de sombras que sin duda nos brindan oportunidades únicas de aprender a conocernos a nosotros mismos, de conocer a nuestros hijos y disfrutar de cada momento que compartimos juntos.
¿Lo estoy haciendo bien?
Son muchos los padres que acuden a consulta generalmente por la incertidumbre que les genera estar actuando adecuadamente con sus hijos. “¿Lo estoy haciendo bien?” es una de las cuestiones más repetidas. Sin duda, si el lector se pregunta esto también a menudo, la respuesta es rotunda: sí, lo estás haciendo muy bien.
Una de las claves fundamentales es querer participar activamente en el crecimiento no solo físico, sino también emocional de nuestros pequeños, y si te planteas lo anteriormente expuesto, es que estás dispuesto a mucho más que simplemente ser padre: quieres ESTAR aunque las cosas no vayan como habías esperado o puede que simplemente te invada la inseguridad, pero quieres con todo tu corazón aprender a hacerlo de la mejor de las maneras. Así que ánimo, no hay buena aventura que se precie que no tenga contratiempos y tú sin duda alguna estás preparado, sólo deseas no dar muchos traspiés y eso “pone el viento a tu favor”.
¿Qué tipo de padre/madre soy?
Te invito a que pares un momento y reflexiones sobre ti y tu manera de educar. Te prometo que esta invitación no trata de juzgarte, si no de brindarte la oportunidad de aprender y crecer.
Partimos de la premisa de que educar no es para nada fácil (quien piense lo contrario es que no tiene los pies en la tierra) y además, si fuera poco, existen muchas variables que entran en juego y que muchas veces no están bajo nuestro control. Lo sé. Pero atiende: para nada es necesario que seas perfecto y/o que las circunstancias lo sean, basta con querer y no dejar de intentarlo.
¿Te cuidas?
Ante todo lo más importante eres tú ¡así, como suena! Al fin al cabo eres el mayor ejemplo para tu hijo, y cómo bien se suele decir, él sigue tus pasos bien de cerca, así que debes de cuidarte para poder cuidar. Busca momentos para desconectar (haz aquello que tanto te gusta, pasea, escucha música…), lleva un buen estilo de vida (alimentación, deporte…) y ante todo se honesto, reconoce tus errores, y si necesitas ayuda, pídela.
¿Qué herramientas usas para educar a tus hijos?
Puede que sigas haciendo lo que hicieron contigo o bien porque consideras que tan mal no ha ido o bien porque simplemente no conoces otra manera de hacerlo; o por el contrario, intentas no cometer los mismos “errores” de tus padres y estás tomando tus propias decisiones, te estas formando todo lo que puedes o simplemente vives el día a día.
Sea como fuere, indaguemos un poco más: ¿sueles usar el castigo como herramienta (“si haces esto, te quedas sin esto otro que tanto te gusta”) o por otro lado, no sueles poner límites y dejas actuar libremente (“debe aprender por sí sólo”, “ya crecerá y aprenderá”) ó ¿Quizás una mezcla de ambas?, …
Su comportamiento no lo define
Nuestra mayor limitación en el “arte de educar”, y he aquí la cuestión, reside en que la mayor parte del tiempo nuestra atención se dirige únicamente al comportamiento de nuestro hijo, como si este fuera lo único que lo definiera: “es bueno”, “es malo”, “es travieso” “Me planta cara constantemente”… Y nos quedamos ahí, y nuestros esfuerzos se dirigen en cambiar eso que hace que no nos gusta o que no debería hacer según en qué momento.
Debemos cambiar la mirada e ir un poco más allá: a alcanzar a ver el todo, y fijarnos en otros aspectos que subyacen a la forma de comportarse y que son mucho más importantes. Quizás pasamos por alto muy a la ligera cuáles son sus motivaciones para actuar así, si sabe lo que siente y maneja adecuadamente su emoción, o qué pensamiento le ha llevado a actuar así.
Esto no quita en que seamos firmes y que corrijamos cuando sea necesario, pero siempre desde el amor y la amabilidad, intentando profundizar siempre en estos aspectos. ¿Pero cómo hacemos eso? Bueno, la verdad es que tratar de explicar esto en profundidad en estas pocas líneas es ardua tarea, a continuación os doy algunas pautas que espero que os sean de ayuda y que os ayuden a iniciaros en esta diferente forma de hacer y de educar: Disciplina Positiva.
Aprender a que aprendan. Algunas claves
Fomenta la comunicación
Tu hijo debe sentirse uno más. Sus opiniones cuentan y debe sentir que así es. Reflexionad juntos sobre la importancia de seguir unas normas.
Educar en emoción
Ayúdale a poner nombre a aquello que sienten y a canalizar lo que pueden hacer con eso. Existe mucho material (libros, cuentos, blogs, …) al respecto que sin duda te serán de gran ayuda.
Conecta antes de corregir
Pon palabras a lo que puede que esté sintiendo, acepta su emoción y deja que exprese. Si lo necesita, ayúdale a calmarse.
Explica
Haz que comprenda porque no debe comportarse así. Si es necesario recuérdale las normas que previamente habéis construido juntos.
Céntrate en la solución
Hablar de las posibles alternativas a su mal comportamiento es una buena opción para ayudarle a tolerar la frustración.
Al fin al cabo educar es dotar a nuestros hijos de herramientas para saber a desenvolverse por sí solos, debemos enseñarles y acompañarles en el camino de llegar ser personas realizadas e independientes y no únicamente a ser obedientes y complacientes.
Queremos sin cavilación ninguna que sean felices, pero la tan ansiada felicidad se construye, no se alcanza ni se regala y por supuesto no consiste en que todo vaya bien, sino en estar bien venga lo que venga. ¡La aventura continúa!
¿Qué os ha parecido la entrada de Pilar? A mí solo se me ocurre una palabra: maravillosa. ¡Espero que a vosotros os haya gustado! Aquí os dejo sus redes sociales y web para que podáis echar un vistazo si queréis. ¡Os animo a hacerlo!
Su página Web https://www.psicologiaylogopediabaeza.com/
Su Facebook https://www.facebook.com/psicopilargaliano
Su Instagram: https://www.instagram.com/pilar_galiano/









-11 Comentarios-
Hola. Las claves para aprender a que aprendan son bestiales,me encantan y,cada una de ellas,acertadìsima.
A ponerlas en pràctica. Graciassss.
Me alegro mucho Antonio que te haya gustado esta entrada con la que se inagura la sección de «Psicología Educativa». Gracias por tu comentario!
Buenas tardes. Como siempre, muy interesante y educativo. No dejes de escribir. Un saludo.
Gracias Estefanía por tu comentario! Me alegro mucho que te haya gustado la entrada de Pilar Galiano. Un saludo.
Muchas gracias por vuestros comentarios. La práctica hace al maestro, así que vamos allá.
¡Muchas gracias Pilar por tus comentarios y por aportar en esta entrada! Ojalá muchas familias y docentes se conciencien y cada día eduquemos mejor a las nuevas generaciones del mañana.
Siempre que pienso en mis futuros hijos me planteo que tipo de madre seré y me crea dudas sabiendo sobre ello, no me quiero imaginar sin saber, por lo que la entrada me ha parecido muy interesante y a la vez aclaratoria en algunos aspectos. Te lo agradezco 😉
Muy acertado como siempre lo que dices. Es necesario la disciplina educativa en la que el niño/a se exprese, diga lo que sienta y transmita sus emociones. El castigo físico y verbal no creo que es la panacea en la educación de los hijos. Más inteligencia emocional.
Gracias por vuestros comentarios. Es muy importante dotar a nuestros hijos o alumnos de herramientas adecuadas para enfrentarse de manera óptima a las dificultades que se presentan en el día a día y desde luego el castigo o dejarles a su «libre albedrío» no les aporta nada en este sentido, nada más que consecuencias negativas en su autoestima y/o baja tolerancia a la frustración. Un abrazo
Hace poquito que descubrí este espacio y a Juan Miguel.
Me ha parecido una entrevista muy interesante. Para mí una de las claves del aprendizaje más fundamental es educar en y con emoción. Como dijo el neurocientífico Francisco Mora: «un aprendizaje emotivo es un aprendizaje efectivo»
¡Muchas gracias Gema por tu comentario! Me alegro mucho que te haya gustado la colaboración de Pilar Galiano. Aporta mucha información valiosa a las familias. Un saludo. Juan Miguel